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Elementos históricos en los textos bíblicos El esquema de la historia pre-monárquica de Israel, que he descrito en un artículo anterior, está principalmente basado en una interpretación de datos arqueológicos y textos extra-bíblicos que se remontan hasta aquella época. Expresamente, los textos veterotestamentarios no fueron usados como fuente debido a las grandes inseguridades en cuanto a sus fechas. En este artículo se revisarán los textos principales que abordan la historia pre-monárquica: los relatos sobre los patriarcas (Génesis), sobre el éxodo, el pacto de Sinaí (í‰xodo y Números) y sobre la época de los jueces (Jueces). ¿Cuál es su carácter? ¿Se pueden rescatar algunos elementos históricos de ellas?
Los patriarcas Hasta los años "™70, muchos investigadores tenían la convicción de que los relatos sobre los patriarcas reflejaban costumbres y pensamientos del segundo milenio a.C. Los hallazgos arqueológicos en Ur, Nuzu, Mari y otras ciudades antiguas mostrarían, según su opinión, la alta historicidad de los relatos veterotestamentarios en cuanto a la situación cultural de esta época. Por lo tanto, el núcleo de los relatos debería ser datado en aquel entonces. Sin embargo, los investigadores no lograron una conclusión unánime sobre el período al que se referían los textos. Algunos pensaban en el principio del segundo milenio otros en el siglo XV hasta XIV y otro grupo defendía la visión de que el siglo XIII constituía el mejor trasfondo de los textos patriarcales. También se observó que los investigadores solían fijarse en investigaciones de las semejanzas entre los textos bíblicos y textos extra-bíblicos del segundo milenio, sin tomarse en cuenta que también se daban correspondencias llamativas con textos extra-bíblicos del primer milenio. Otra crítica se dio con respecto a la opinión muchas veces expresada de que las historias de los patriarcas estaban en estrecha relación con las supuestas migraciones de los amoritas (Amorreos) en el principio del segundo milenio. La arqueología habría mostrado que en este período había migraciones en gran escala de pueblos desde Mesopotamia hacia el oeste, lo que coincidiría con los relatos sobre los patriarcas. Además se observaba que los nombres de los patriarcas eran nombres orientales bien conocidos en aquella época. El primer argumento contra esta hipótesis es que no es tan seguro que hubo una gran migración al principio del segundo milenio. En segundo lugar, se pueden encontrar los nombres de los patriarcas también en el primer milenio. En tercer lugar, los relatos bíblicos identifican a los patriarcas sólo con los arameos "“por ejemplo Deuteronomio 25,5- y nunca con los amoritas. En los años "™70 aparecieron algunas publicaciones que proponían otra fecha para los relatos patriarcales e implicaban otra visión en cuanto a la historicidad de los relatos. T.L. Thompson investigó el trasfondo histórico de los relatos y llegó a la conclusión de que los relatos presuponen el contexto del primer milenio a.C. y no el del segundo milenio. J. van Seters llegó a la misma conclusión. Mostró que el estilo de vida, los nombres de personas y pueblos y las costumbres sociales reflejadas en los relatos sobre Abraham coinciden con los del primer milenio a.C. e indican una fecha alrededor del tiempo exílico. En una investigación crítica-literaria de los textos, mostró que la versión principal de los relatos debe ser datada en el período exílico. Esta versión es una creación libre sobre la base de algunos relatos más antiguos e hizo, al estilo de Deuteroisaías (Isaías 41,8; 51,2), de Abraham una metáfora de Israel. En realidad, la promesa a Abraham de una tierra y un futuro con muchos descendientes fue dirigida a los exiliados. En una etapa post-exílica se habría actualizado de nuevo el conjunto de relatos sobre Abraham. H.H. Schmid llegó a conclusiones semejantes en una investigación al tema principal de los relatos patriarcales: la promesa. El tema de la promesa de la tierra estaría vinculado con la teología Deuteronomista y, por lo tanto, debe ser elaborado en la segunda mitad del siglo VII o VI. También las promesas de la descendencia y de la bendición serían de aquella época. Además, Schimd dio otro argumento observando que no se mencionan a los patriarcas en los textos anteriores al exilio. Sólo en Oseas 12, remontando hasta el siglo VIII, Israel se llama Jacob o Isaac, pero el texto presupone sólo algunos elementos vagos de la tradición sobre Jacob. Eso muestra que en el siglo VIII existía una tradición sobre un tal Jacob, aunque todavía no según la versión que se refleja en Génesis. Al parecer, se usaron algunos elementos antiguos para la versión posterior de la tradición de Jacob. Quizás, los nombres de los demás patriarcas dependen de otros nombres alternativos para el pueblo de Israel. Las investigaciones recientes tienen un gran impacto en cuanto a la historicidad de los textos. No es imposible que contengan algunos elementos históricos, pero es prácticamente imposible fijar cuales pueden ser. Datos que antes fueron estimados como obviamente históricos, ahora pueden ser posteriores. Por ejemplo, la descendencia de Abraham de Ur (Babilonia) y el viaje vía Harán al país prometido (Génesis 11,29; 12,1) no necesariamente refleja una tradición antigua sino posiblemente el anhelo de los exiliados en Babilonia de volver a Israel. La idea generalmente aceptada de que parte de las tradiciones sobre los patriarcas originalmente fue guardada en el santuario de Bershaba debe ser relativizada, ya que las investigaciones arqueológicas han mostrado que Bershaba no existía antes de la Edad de Hierro. Recién después del 1ooo a.C. fue una ciudad con cierta importancia. Aún más, no se está seguro si los patriarcas realmente existían. Parece que los relatos son más bien fuentes para conocer la teología del período exílico, que fuentes para la historia pre-monárquica de Israel.
Bendiciones
Hno. Michel
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