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El sucesor definitivo de Saúl fue David, el rey más famoso de la historia de Israel. Los textos de I Samuel 16 "“ II Reyes 2 y I Crónicas 11-29 relatan los acontecimientos durante su reinado. Ya que la visión cronista brinda una imagen de David muy idealizada, no es una fuente histórica segura. Los relatos de Samuel "“Reyes tampoco son una fuente fiable- aunque en el pasado se estimó esta versión como la auténtica historiografía más antigua del mundo- y deber ser usados con mucho cuidado. Contienen muchas leyendas populares y son determinados por fuertes tendencias pro-Davídicas "“aunque no incondicionales- y los interese de los redactores deuteronomistas. Es difícil distinguir entre los elementos narrativos y los núcleos históricos. Según la tradición bíblica, el reino de David era exitoso y poderoso. Es extraño que nunca se mencione al rey David en las fuentes extra-bíblicas. Esta llamativa ausencia de huellas de su reino incentivó a algunos autores a dudar de la existencia del reino de David. Las tradiciones bíblicas pueden haber tenido sus orígenes en la fantasía compensatoria de los israelitas, que trataban de tapar una historia gris y no heroica. Otros hicieron la sugerencia de que sí había existido el reino de David, pero debe haber sido mucho menos significativo que según la imagen veterotestamentaria. A pesar de estas consideraciones, hay algunos argumentos a favor de la historicidad de David y su reino. En primer lugar, no parece obvio que todas las informaciones detalladas "“y a veces negativas para David- sobre la vida política y económica de su reino fueron inventadas. En segundo lugar, las circunstancias políticas internacionales eran favorables para el surgimiento de un estado israelita relativamente fuerte, ya que el imperio egipcio estaba en crisis y todavía no había otro imperio que fuera capaz de llenar el vacío político internacional. Según la tradición, David fue de Belén, un pueblo en la región de la tribu de Judá. Al principio estuvo en estrecha relación con Saúl, siendo soldado en su ejército, casado con la hija del rey y amigo con su hijo Jonatán. Probablemente, estos elementos deben ser considerados como legendarios, que intentan aportar a la legitimización de la sucesión de Saúl por David. Aunque es posible que originalmente David fuera soldado en el ejército de Saúl, los relatos lo caracterizan principalmente como líder militar de una banda de marginados (I Samuel 22,2). En tal calidad prestó servicio a los filisteos (I Samuel 27), quienes le otorgaron el liderazgo sobre la ciudad de Siclag. Participó en varias campañas militares con ellos y les ayudó a defender las fronteras de su territorio. Después de la muerte de Saúl, debe haber existido una situación caótica en Israel, en la cual David logró asegurar el poder sobre la parte del territorio de su reino. Conquistó la ciudad de Hebrón, donde fue nombrado rey por los ancianos de Judá. Las tribus norteñas "“los de Israel en su sentido más restringido- todavía no lo nombraron rey, ya que seguían siendo fieles a la dinastía de Saúl. Pero, el hijo de Saúl, Isboset, no fue capaz de mantenerse en el trono y, después de su asesinato, los ancianos de Israel nombraron a David como rey, probablemente unos siete años después de su entronización en Judá. Aunque el Antiguo Testamento describe el reino de David como una entidad, varias indicaciones muestran que en realidad era una unión de dos entidades en un nivel étnico y político. El reinado de David debe ser caracterizado como una unión personal en que el soberano sobre dos o más naciones es el mismo. Las tensiones entre el sur ("casa de Judá"
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