|
En este párrafo intente resumir los datos socio-económicos anteriormente mencionados y colocarlos dentro de un marco histórico. En el período pre-monárquico, la sociedad israelita puede ser caracterizada, hasta cierto grado, como una sociedad igualitaria; no había una autoridad central; no había grandes diferencias sociales; no había una economía destinada a producir un excedente, sino una de subsistencia. En un nivel ético, esta sociedad fue apoyada por una ética que se podría definir como una de solidaridad. Ya en este período había una tendencia de empobrecimiento campesino a causa del incremento demográfico, sin que se aumentaran las tierras de modo significativo. Aunque Saúl (fin del siglo XI a.C.) no fue un rey de estilo cananeo y no exigió tributos del pueblo, con su reino empezó un proceso de centralización, militarización y acumulación del poder y propiedad, que aportó fuertemente al crecimiento de la distancia entre pobres y ricos. Durante los reinos de David y, sobre todo, de Salomón, la monarquía se desarrolló plenamente, estableciendo una jerarquía en la cual el rey, los funcionarios de la corte, los comandantes del ejército y los sacerdotes, constituyeron principalmente una élite poderosa. En el ejército y el aparato administrativo israelita entraron muchos cananeos, que trajeron una ideología nueva a la antigua ideología igualitaria en Israel. También se daba un proceso de urbanización, que trajo como consecuencia el aumento del número de artesanos y comerciantes. Probablemente, los israelitas sacaron provecho del auge económico de este tiempo y el hecho de que los reyes terminaron la amenaza por parte de los filisteos. Para el pueblo, las consecuencias sociales de la introducción de la monarquía aún no eran graves, ya que los primeros reyes pudieron cubrir gran parte de los gastos estatales por las conquistas de las tierras, la exigencia de tributos y trabajos forzados a los pueblos sometidos y los ingresos del comercio real. Además, se disminuyó el problema de la falta de tierras por el incremento demográfico a causa de dos factores: las conquistas de David aumentaron el territorio israelita y parte de los israelitas encontraron empleo en los crecientes ámbitos de la artesanía y el comercio. No obstante, Salomón empezó a exigir tributos del pueblo, los cuales eran altos para las tribus norteñas de su reino (I Reyes 12,4). Por eso, la economía de subsistencia cambiaría en una que producía excedentes. Durante los siglos X y IX, la economía de Israel y Judá andaba relativamente bien, aunque Israel y Judá perdieron los territorios conquistados por David y los tributos de sus pueblos. Ahora, los israelitas mismos tenían que pagarlos, pero estos tributos fueron invertidos en el mismo país. La monarquía se desarrolló y se construyeron grandes residencias. El proceso de empobrecimiento de una parte importante del pueblo, empero, avanzaba lentamente. El problema del crecimiento demográfico ya no fue mitigado por la conquista de territorios nuevos, ni tampoco por el desarrollo de la artesanía o el comercio, como al principio de la monarquía. En las ciudades, especialmente en los ámbitos de la élite, la ética cananea se arraigaba cada vez más, debilitando los antiguos ideales igualitarios. El capitalismo de rentas se hizo sentir cada vez más fuerte, haciendo dependientes a los campesinos que estaban endeudados, mientras el número de latifundistas crecía. Durante los siglos XII y VII, la economía en Israel y Judá fue fuertemente afectada por la explotación asiria. Los israelitas tuvieron que pagar grandes tributos, lo que implicaba la sustracción de fondos de la economía nacional. Las consecuencias para los pobres eran negativas. El lento incremento demográfico, el capitalismo de rentas y la lógica cananeos seguían ejerciendo su influencia. Pero, además de los impuestos usuales para los gastos nacionales, los campesinos tenían que contribuir más para el pago de los tributos a Asiria. Ellos eran los afectado principales del yugo asirio, ya que tenían que intensificar la producción o endeudarse si no lograban realizarla. Otro factor que apresuró el proceso de empobrecimiento era el problema de los que huían del reino de Israel. Los habitantes el reino de Israel que buscaron asilo en Judá después de la destrucción de Samaria en 722 a.C. hicieron una presión extra a la situación socio-económica de allí. Es justamente del siglo VIII, que vienen las primeras críticas proféticas a la situación de pobreza que se encuentran en el Antiguo Testamento, como las de Amós, Oseas, Isaías y Miqueas.
Bendiciones
Hno. Michel
|